Estamos ante un policial (no una película de acción) sobre la
depravación, un poderoso film sobre el pecado, el perdón y la redención.
La historia es simple, pero nos llevará indefectiblemente a mas
complejos campos de debate. El Teniente, alias LT (Harvey Keitel) es un hombre de grandes
contradicciones. Es un oficial de policía que pasa mas tiempo violando
las leyes que cuidándolas. Es un católico practicante, aunque este todo
el tiempo pecando. Es, sencillamente un adicto a todo lo que le de
placer y arruine su vida. Lo vemos robando dinero, comprando, vendiendo y
consumiendo drogas en todas las formas posibles, trampeando a sus
amigos y abusándose sexualmente de jóvenes adolescentes.
El personaje, con toda esa carga, es asignado para investigar la
violación de una monja, que se rehusa a levantar cargos contra sus
agresores. Pero LT no lo dejará así, siente que esta es la oportunidad
para redimir su alma.
A medida que el protagonista se hunde, vemos como este hombre
despreciable y peligroso no solo mete miedo, sino que nos da lástima.
Finalmente cuando el Maldito Policía no puede ver otra cosa que los
restos de su miserable existencia, es confrontado a algo que realmente
lo shockea: un simple ser humano que demuestra verdadero e
incondicional amor. Su angustioso llanto por perdón es la parte mas
movilizadora del film.
Ante la saturación de las clásicas y a esta altura reiterativas
películas del género "policías corruptos", donde -salvo excepciones- si
viste una, viste todas, Un Maldito Policía rompe con todos los moldes.
Harvey Keitel muestra una de las mas intensas y comprometidas
actuaciones de la historia del cine, y tal vez la mejor de su carrera.
Su performance es horrorosa y nunca mas convincente y realista. Quizá su
actuación no sea masivamente conocida, en gran parte debido a que su
director, Abel Ferrara, nunca fue muy amigo de lo comercial. Realista y
absolutamente anti-hollywood, este es el tipo de películas a las que
Abel Ferrara nos tiene acostumbrados. La película esta filmada con el
sentimiento de un documental - escasa música, filmación en locaciones,
tiempos muertos de la vida cotidiana, y un
filoso toque de realidad que muchos espectadores no podrán soportar.
La fábula cuenta la historia de Emmet Ray un soberbio y singular
guitarrista de jazz de la década del '30, eclipsado por el gran
Django Reinhardt. En Emmet Ray se ven muchos tics de los jazzeros de aquella
época: melancólicos, engreídos y muy celosos de sí
mismos. Es un hombre egoísta, antipático, algo bruto, arrogante
con las mujeres, de las que suele huir ante la mínima señal
de "relación estable". Sus grandes hobbies son matar
ratas a tiros y mirar los trenes pasar. Además, se emborracha con
frecuencia, lo que lo lleva a incumplir compromisos comerciales y artísticos
contraídos, perjudicando así, no solo a su imagen y a su
bolsillo, sino a los integrantes de su banda. Y quién sino Sean
Penn podía ser el actor ideal para interpretar a este loco lindo.
Candidato al Oscar por esta papel, Penn demuestra una vez mas su versatilidad
para representar a personajes tan peculiares, además de su gran
labor realizando los playbacks de las partes de guitarra.
Las mujeres en la vida de Ray son dos: Samantha Morton -también
nominada-, admirable como Hattie, muda y delicada, con ineludibles rasgos
de estrella del cine mudo de antaño. La otra es Blanche - Uma Thurman-,
una escritora distinguida, habladora hasta por los codos y, por que no,
antipática. La relación y los rasgos principales de la pareja
protagónica, sobre todo por las actuaciones, nos hacen recordar
a Gelsominna y Zampanó (Giulietta Masina y Anthony Quinn), de La
Strada de Fellini.
Una vez mas, Woody Allen se mete con esa música que tanto ama -el
jazz- y nos lo cuenta en formato de documental por momentos, con declaraciones
de algunos críticos y músicos -incluyendo al propio director-
hablando de este singular personaje que pudo haber sido Emmet Ray, cuyo
estigma fue ser el eterno "segundo" de Reinhardt.
Estamos ante una película con sentimientos, pero por que nos sacará
mas de una sonrisa. Además de todo lo que hemos destacado, también
sobresalen la intervención como actor del director de culto John
Waters, la sugerente fotografía del chino Fei Zhao, y un elenco
de secundarios maravillosos.
Un personaje fundamental, no solo para el jazz, sino para el arte en
general, como lo fue Charlie Parker, no podía dejar de tener su
biografía en la gran pantalla. El actor y director Clint Eastwood llevó
adelante su proyecto y en 1988 sorprendió a todos –tanto en el ambiente
del jazz como en el cinematográfico- con este oscuro pero verdadero
retrato de Bird, uno de los creadores del beebop y máximos genios del
jazz de todos los tiempos. El film combina los elementos del jazz con
los oscuros climas que puede crear el cine. El ritmo, el caos, los
aspectos referidos a la improvisación del beebop, se unen para crear una
película dedicada a un genio del jazz como nunca antes habíamos visto.
El clima creado por el director de fotografía Jack Green, sumado a la
música de Parker, completan una atmósfera de los años 40 y 50
absolutamente única y real.
Su relación con Chan, su esposa, la muerte de su hija, el consumo
desmedido de heroína, su relación con Dizzy Gillespie, y el ambiente
jazzístico de la época, hacen de esta película una obra sumamente
atractiva. Además, teniendo en cuenta que hay pocos registros fílmicos de Parker, Bird se
convierte un documento audiovisual sumamente valioso. Sobre todo,
gracias al respeto con que fue realizada y a la magistral actuación y
desempeño musical de su protagonista, el actor Forest Whitaker. Tanto su
desempeño en el papel de Paker, merecedor del premio al mejor actor en
el Festival de Cannes, como el de Diane Venora en el papel de Chan
–mejor actriz de reparto para la New York Film Critics-, son en gran
parte los causantes de toda la densidad dramática que se ve en el film.
El trabajo de Whitaker es de enorme peso, autoridad y sumamente
legítimo, destacándose la comodidad y soltura con las que desenvuelve
con el saxo.
El director Clint Eastwood y Lennie Niehaus, su asesor musical en el
film, utilizaron grabaciones propias de Parker, algunas de la colección
privada de Chan Parker, luego separaron las pistas del saxofón, las
limpiaron y remasterizaron digitalmente, las recombinaron con
sesionistas actuales, y crearon una limpia, pura y nueva banda de sonido
stereo. Gracias a esto, la película ganó el premio Oscar al Mejor
Sonido (tristemente, su única nominación).
Eastwood ganó el Globo de Oro al mejor director por este film, hecho que
desprende naturalmente de su pasión por el jazz y el amor y la pasión
con que fue hecha la película. Con este film, absolutamente inusual para
el año 1988, Eastwood quiso rendir tributo a un hombre y su música,
además, desde los títulos, se aclara que Bird esta dedicada a los todos
los músicos del mundo.
Hay dos temáticas que recorren la obra de Eastwood desde su primer film
en 1971 (Play Misty for Me) constantemente: el amor por el jazz y la
fascinación por los por los personajes solitarios, oscuros y errantes. Bird es una romántica visión de la vida de los músicos de jazz. Pero se trata de un oscuro romance.
La leyenda del jinete sin Cabeza es una película para ver, de ser
posible, con la mejor calidad de video y audio disponibles, por un lado,
para disfrutar al máximo cualquier frame de la película, digno de un
museo, y por otro para potenciar la personalísima y cautivante banda
sonora (una vez mas con Burton) de Danny Elfman, el galope del feroz
caballo del Jinete y su espada decapitando gente a granel. Producida
por Francis Ford Coppola y filmada casi enteramente en Inglaterra, Tim Burton buscó imitar el particular estilo de las películas de terror de
Hammer, de los años '50 y '60
A comienzos del siglo 19 el agente Ichabod Crane
(Johnnny Depp) es enviado al pueblo de Sleepy Hollow (algo así como Valle Adormecido) a
investigar una serie de misteriosos asesinatos en donde las víctimas son
decapitadas. Pero Crane no es bienvenido. Nunca habrá un día soleado en el
pueblo hasta al final de la película y las caras de los habitantes son
las clásicas "caras raras" del particular mundo de Burton. El Jinete sin cabeza (Christopher Walken) fue de un feroz guerrero
hessiano que decapitaba a sus enemigos en las batallas, y que fue
víctima de una muerte similar. Entonces, 20 años despues de su muerte,
su fantasma que no descansa, no solo sale a decapitar a sus víctimas,
sino que se lleva sus cabezas.
En un encuentro que, según Depp, "es uno de los mas hermosos encuentros
entre dos personajes que he leído en guión alguno", Crane conoce a la encantadora Katrina Van Tassel
(Christina Ricci), jugando al gallito ciego.
El forastero se muestra particularmente cobarde, pero no pierde sus
ganas de investigar, ya que viene equipado con bizarros instrumentos de
su propia fabricación Mas cabezas que desaparecen, una historia de amor que se desarrolla, un
trauma infantil no resuelto y una gran cantidad de toques de fantasía,
hacen de Sleepy Hollow, una gran película.
Johnny Depp tiene un desempeño notable, es un
actor capaz de desaparecer dentro de los personajes, nunca mas evidente
que en los films de Burton.
Martin Landau y Christopher Lee tienen pequeñas participaciónes en la
película. Landau es la primera víctima que conocemos y Lee es el oficial
que manda a Crane a Sleepy Hollow. Según Burton, "he sido muy
afortunado al conocer personalmente a gente como Vincent Price o
Christopher Lee. Ellos básicamente me inspiraron y es emocionante
trabajar con ellos." Una vez mas, Burton demuestra su fina puntería en el terreno del
casting, al elegir para el papel del Soldado Hesiano o Jinete sin
cabeza, al gran Christopher Walken. Una elección mas que acertada, pero
irónica a la vez, ya que Walken le tiene pánico a los caballos.
El trabajo de los dobles escenas de riesgo estuvo a cargo de Nick
Gillard, que participó en la saga de La Guerra de las
Galaxias. Junto con Steve Dent, instruyeron al elenco a la hora de
montar a caballo. Como dobles del jiente, estan Ray Park y Rob Inch.
Park, maestro en Kung Fu, entre otras artes marciales, hizo el papel de
Lord Sith en "Star Wars - La Amenaza Fantasma", y "X.-Men".
Luego de visitar varias comunidades holandesas cerca de New York y el
Valle del Río Hudson, donde se encuentra el verdadero Sleepy Hollow, el
equipo se puso de acuerdo en que la visión del director se lograría con
mas eficiencia trabajando es estudios. Por mas que muchos de los pueblos
visitados respetaran el momento histórico, no era eso lo que buscaban.
"es mas que nada una fantasía, una especie de cuento de hadas, no una
realidad histórica." dice Emmanuel Lubezki, Director de Fotografía.
"Teníamos que acertar ciertos elementos para acentuar lo 'fantastico.'
Los de la Hammer no sabían que lo estaban haciendo. Nosotros lo hacemos
porque nos gusta. Queríamos una película casi en blanco y negro, con
colores muy neutros, muy monocromático".
Se decidió construir el pueblo entero en un gran galpón en Inglaterra.
El mayor desafío, para Lubezky fue crear muchos 'exteriores' dentro del
set, y crear la sensación de cielo. Para esto, se colgaron cientos de
luces espaciales (algo así como estrellas) del techo del estudio que
eran controladas independientemente a través de dimmers. A esto, hay que
sumarle la densa niebla y el humo utilizados. El pueblo creado por
Burton es totalmente fantástico. No podemos ver el mas mínimo toque de
realidad en cualquier parte de Sleepy Hollow. Una serie de escenas llenas de color, con la actriz Lisa Marie (esposa
de Burton y cara conocida en otras de sus producciones) proveen un
contraste visual al inerte ambiente de la película.
Mezcla horror, humor negro, fantasia y romance, Sllepy Hollow presenta
un extraordinario abanico de personajes que rosan lo sobrenatural. En
sintesis, el perfecto material para Tim Burton.
Sam (Robert De Niro) es un ex agente de la CIA que se quedó desocupado
luego del fin de la guerra fría. Al igual que varios agentes europeos
-KGB, IRA- se han convertido en mercenarios y París es -en este caso- su
lugar de encuentro. Una irlandesa llamada Deirdre (Natascha McElhone) los ha reunido para el difícil trabajo de robar una
valija de un enemigo desconocido. No sabemos para quien trabaja Deirdre,
solo que su jefe directo es Seamus (Johnathan Price), no sabemos lo que
hay en el portafolios, no sabemos quienes son los dueños del
portafolios, no sabemos mucho sobre estos mercenarios, en realidad, no
sabemos nada. La valija es el McGuffin, eso en lo que todos se fijan,
pero cuya única función es disparar la trama.
Rodada en Paris y
Niza, Ronin contiene 2 de las mas largas y espectaculares secuencias de
persecución de autos de la historia del cine, en un caso a través de los
túneles parisinos, que a muchos les recordarán la trágica muerte de
Lady Di.
Históricamente, los Ronin era Samurais caídos en desgracia por la muerte
de su Señor, de la cual ellos se sentían responsables. Estos guerreros,
sin rumbo alguno, se convertían en mercenarios del Señor feudal que
mejor les pagaba como bandidos o guardaespaldas. Finalizada la Guerra
Fría, estos Ronin modernos se quedaron sin Señor y se ofrecen al mejor
postor.
Escrita por J. D. Zeik y Richard Weisz (seudónimo de David Mamet), el
guión nos mantiene preguntándonos quien puede o no ser de confianza. La
trama madre quizá no sea fuerte, pero sirve de disparador para que
Frankenheimer despliegue toda esa acción con tiroteos muy reales -en los
que mueren muchos inocentes civiles- y las ya mencionadas secuencias
automovilísticas.
La película tiene una muy interesante puesta en escena, un admirable
manejo de cámaras en las secuencias de acción, un correcto manejo de
sonido y sobre todo unas actuaciones muy acertadas. La química que se da
inmediatamente entre De Niro y Jean Reno, hacen que parezcan amigos de
toda la vida; en cuanto a los villanos, tanto Stellan Skarsgard, en la
piel de Gregor y Johnathan Price, como Seamus, son muy perversos.
En los 60's, John Frankenheimer solo dirigía algunas películas de acción
y thrillers políticos. Su films mas memorables son Seven Days In May,
The Manchurian Candidate, Seconds, and The Birdman Of Alcatraz; y mas
recientemente "Contacto en Francia II", "La Isla del Dr. Moreau", y Doble Traición.
Conclusión: Un film que nos remite a los gloriosos policiales de los 70,
como Contacto en Francia, sobre todo por París, Niza, la banda sonora,
los personajes y , sin dudas, las persecuciones en auto mas fascinantes
de la historia del cine.
En 1980, el maestro Stanley Kubrick, se decidió a hacer una película de
terror, y para ello, eligió adaptar la novela de Stephen King, "El
Resplandor". El resultado, no es cualquier película de terror. Es una de
las obras maestras de Kubrick, que instauró una nueva manera de hacer
películas de miedo.
Jack (Jack Nicholson) es un escritor, que al principio
del film, se muestra como un hombre de familia, que encuentra propicio
el puesto de cuidador de un gran hotel situado en las montañas. El
trabajo, se extenderá durante todo el invierno, y es una excelente
oportunidad para relajarse y escribir. Aunque es advertido por el
manager del hotel que los inviernos en el lugar son duros, y en general
las carreteras se ven bloqueadas durante toda la temporada. Ah!, Me
olvidaba, también les hablan del último cuidador, que se volvió loco y
asesino a toda su familia.
Jack, su esposa, Wendy (Shelley Duvall), y su pequeño hijo, Danny (Danny
Lloyd) se quedan solos en el enorme y desolado hotel, y a medida que
transcurren las semanas, hay mas y mas nieve. Jack se encuentra ante el
típico síndrome del escritor bloqueado, y muy lentamente se empieza a
volver loco. Mientras tanto, queda claro que el hotel esta embrujado.
Los paseos en triciclo de Danny a través de los interminables pasillos,
con el sonido de las rueditas como única banda de sonido, son solo una
muestra del miedo que Stanley Kubrick puede infundir en cualquier
persona. Al igual que el enorme hall central del hotel, solo habitado
por Jack y su máquina de escribir, los océanos de sangre que brotan de
los ascensores, las dos gemelas misteriosas, el bar del hotel habitado
por vaya a saber quien y una serie de eventos muy extraños, introducen
literalmente al espectador dentro del hotel.
Desde la primera toma aérea del auto de Jack y su familia viajando por
los caminos cornisa, hasta las últimas en el laberinto congelado,
Kubrick, sus grandes angulares y la flamante Steady Cam -El Resplandor
es una de las primeras películas en que se la uso- nos crean una
atmósfera inigualable. La interpretación de Jack Nicholson es monstruosa, y es una muestra de
lo que es la verdadera evolución de un personaje a lo largo de un film.
Sus gritos, su sonrisa, su mirada, sus cejas, y toda la locura impresa
en su rostro, nos hacen pensar si el tipo realmente está actuando. Ante
semejante demonio humano, no creo que ni Shelley Duvall ni Danny Lloyd
hayan tenido que esforzarse mucho: Jack realmente metía miedo. Ellos dos
representan un poco la mirada del espectador. ¿O acaso no reaccionarias
así si te persiguen con un hacha como esa? Tal vez vean algo del
pequeño Danny en Haley Joel Osment de Sexto Sentido.
En 1980, los fanáticos de Stephen King, se vieron decepcionados por la
gran cantidad de diferencias entre el film y el libro. Pero a los fanáticos de Stanley Kubrick, realmente poco nos sigue
importando.
Mas
allá de lo poco convencional de su tratamiento visual, el film muestra
con una crudeza mayor aún que Trainspotting los momentos mas decadentes y
degradantes de los adictos a las drogas. En la película vemos la
paulatina demolición de cuatro individuos, quienes ven su conducta
alterada de formas cada vez más surrealistas hasta convertir su vida en
una pesadilla abstracta, donde todo gira alrededor de la adicción.
Sara Goldfarb (Ellen Burstyn) es una adicta a la
televisión, que recibe una invitación para participar en uno de los talk
shows que tanto disfruta. Su entusiasmo la lleva a ponerse en forma y
aquí es donde aparece en escena un irresponsable médico que le receta
anfetaminas en cantidades, como un rápido y eficaz método para
adelgazar.
Mientras tanto, Harry (Jared Leto), el hijo de Sara, es víctima de su
adicción a cualquier substancia que le produzca placer. Él junto a su
novia Marion (Jennifer Connelly) y su amigo Tyrone (Marlon Wayans)
buscan no sólo el consumo de sustancias, sino el modo de hacer negocio
con ellas. Prostitución, problemas con la ley y enfermedades mentales
son los problemas a los que deberán enfrentase estos cuatro deprimentes
personajes.
Definitivamente es la adicción el verdadero hilo conductor de la
película. Nada nuevo hasta aquí. La brutal intensidad y el modo en que
visual y auditivamente retrata la compulsión generadora de adicciones es
lo realmente innovador. Con el ritmo frenético y una omnipresente banda
sonora de Clint Mansell a base de máquinas de ritmo con cuarteto de
cuerdas, grandes angulares, aceleraciones y desaceleraciones, cámaras
subjetivas, variaciones del pitch en el audio, Requiem para un sueño, no
tiene un solo plano convencional.
En este, su segundo trabajo, Darren Aronofsky deposita todo el peso de
la narración en un vibrante montaje paralelo y en recursos fílmicos
arriesgados para mostrarnos los vulnerables personajes en sus peores
momentos, pero nunca deja que el medio o el estilo tenga precedencia
sobre las emociones que genera la historia. Es decir que el formato y su
contenido tienen igual importancia. Se destaca ampliamente Ellen Burstyn, nominada al Oscar como
mejor actriz protagónica. El descenso de su personaje es horriblemente
realista y todo momento convincente.
A la vista de estos resultados, podemos decir que estamos ansiosos de ver la tercer obra de Aronofsky.