Sin dudas, William Friedkin es uno de los
directores mas destacados de los años setenta, así como también El
Exorcista, es uno de los filmes mas importantes. En 1973, se estrenaba
el film de terror más taquillero, polémico y premiado de la historia. Y
en el año 2000, fue reestrenada con una nueva mezcla digital de sonido y
11 minutos de imágenes adicionales, entre viejos descartes cortados
originalmente por el director, y algunos retoques realizados
especialmente para este nuevo lanzamiento.
La historia es conocida: la pequeña Regan (Linda Blair)
comienza a padecer de extraños ataques físicos que van en ascenso. Su
madre (Ellen Burstyn) consulta a todo tipo de médicos, pero nada parecen
encontrarle. Hasta que alguien le recomienda que vaya a ver a un
religioso. Aquí es donde aparece el padre Demian Karras (Jason Miller)
quien después de exhaustivos exámenes llega a una conclusión: la niña
esta poseída por el Demonio. Entonces, entra en escena el viejo jesuita
especialista en casos de exorcismo, el padre Merrin (Max Von Sydow).
Con excelentes actuaciones, buen manejo de la cámara, pero
fundamentalmente con un diseño de sonido inédito para la época (un
trabajo memorable que valió uno de los dos Oscar que obtuvo el film, el
otro fue para el guión) y responsable en gran parte de las sensaciones
que el público podía sentir, El exorcista se convirtió en la película
mas temida por los espectadores. Con decir que, en los tiempos de su
estreno, había ambulancias en las puertas de los cines en caso de que
algún espectador de descompensara...
Es natural que este film, lleno de símbolos, sonidos e imágenes que
puedan parecer una blasfemia para el Vaticano, levantara mucha polvareda
en 1973, pero lo curioso, es que a su reestreno en 27 años después,
generara la misma y ridícula polémica por parte de los tradicionistas
que ven en el cine cualquier cosa menos una forma de arte o entretenimiento. Desde luego, mucho de estos nuevos 11 minutos, mas allá del marketing y
la tecnología en efectos especiales con que se cuenta hoy en día, pueden
surgir de las múltiples dudas e inseguridades que enfrentó el director
durante el rodaje. En este caso, lo nuevo no altera la esencia de la
obra que sigue siendo actual. Y lo que define positivamente el resultado
es el nuevo trabajo de sonido. Si el original era deslumbrante, la
nueva mezcla digital le da toda una nueva dimensión de horror al film.
Hubo supuestas maldiciones satánicas y hechos
misteriosos ocurridos a lo largo de toda la producción. Además, del mal genio de William Friedkin, el director del film:
parte de la dirección de los
actores la realizó mediante balas de salva disparadas al aire, despedía
técnicos en medio de insultos, cambiaba planes sin previo aviso encargó la banda de sonido a Lalo Schifrin para luego arrojar las cintas -literalmente- por la ventana.
En una fecha imprecisa del siglo XXI, cuando el efecto invernadero ha
derretido los hielos polares sumergiendo a muchas ciudades costeras bajo
las aguas, el hombre depende de computadoras con inteligencia
artificial para mantener el nivel de vida. A.I. es la historia de David, un niño-robot y el viaje
emocional que tiene que atravesar para ser "algo más".
Inteligencia Artificial es un proyecto con casi veinte años de historia,
y que durante mucho tiempo no estuvo ligado a Steven Spielberg, sino a
otro realizador legendario, Stanley Kubrick, indudablemente el
responsable de haber presentado por primera vez la ciencia ficción en el
cine de una forma seria, con "2001, Odisea del Espacio". Ya en esta
película podemos ver por primera vez el interés de Kubrick por el campo
de la Inteligencia Artificial: no en vano, Hal 9000, la computadora
homicida, se erige en el personaje más interesante de 2001.
Así, el concepto de lo que iba a ser A.I. ya le rondaba por la cabeza a Kubrick desde hacía unos veinte años, partiendo de un relato
escrito por el escritor de ciencia ficción Brian Aldiss, "Supertoys last
all summer long". Sin embargo, sólo recientemente se había animado
Kubrick a empezar a trabajar en firme en el proyecto, animado por las
nuevas técnicas de imagen digitales. Conocido por su escrupulosa
obsesión por los detalles, Kubrick se había dedicado a grabar en los
últimos años al joven actor Joseph Mazello para poder visualizar con
exactitud los cambios físicos que sufriría un niño con el transcurso del
tiempo, y ya había hecho publica su intención de empezar a trabajar en
el proyecto al terminar el rodaje de "Eyes Wide Shut". Sin embargo, su
repentino fallecimiento pareció acabar con esa ilusión.
Al menos hasta la entrada en escena de otro realizador legendario:
Steven Spielberg. Spielberg, amigo personal de Kubrick desde 1979, había
conversado numerosas veces con él sobre el proyecto, y conocía cómo la
idea había ido evolucionando durante 20 años en la mente de Kubrick,
que en un mas de una oportunidad insistió para que el director de
Tiburón dirigiera A.I.. Luego del fallecimiento de Kubrick, y con el beneplácito de la Warner y
de los herederos del maestro, Spielberg decidió llevar a cabo la
película, abandonando otros proyectos.
La productora Bonnie Curtis, que empezó su trabajo con Spielberg como
asistente persojnal, estuvo muy cerca de la permanente comunicación
Spielberg - Kubrick en torno a A.I. "Recuerda Curtis. "Steven tenía un fax
instalado en su casa y el y Stanley se comunicaban por esta vía
constantemente. No se hacían copias, nadie vio nada de esas notas
excepto ellos dos, que actuaron como mutuos asistentes en este
proyecto." La muerte de Kubrick representó un impulso para Spielberg de cara a A.I.
Luego de la postproducción de "Rescatando al Soldado Ryan" comenzó a
escribir el guión por si solo, basado en un tratamiento de 80 hojas
dejado por Kubrick. Un detalle importante: este es el primer guión que
escribe Spielberg (sin otra intervención o colaboración), desde
Encuentros cercanos del Tercer Tipo. La visión artística de Stanley Kubrick fue una constante en el rodaje.
"Steven realmente trató de hacer esta película usando a Stanley como
guía" dice Bonnie Curtis. "Steven decía todo el tiempo en el set 'a
Stanley le hubiera gustado esto o lo otro'
Spielberg se inclinó por mantener el mismo secretismo que seguía Kubrick
en sus rodajes. ""A.I. fue probablemente el mas confidencial de mis trabajos" comenta el gran Stan Winston, uno de los encargados de los efectos, quien debió mantener
a los robots en secreto al igual que a las criaturas de Jurassic Park.
"Estabamos diseñando un mundo de robots, y al principio sabíamos muy
poco sobre el guión. Pero tratándose de Steven Spielberg no necesito
saber demasiado. Estoy ahí con el en cualquier momento."
Spielberg pasaba 4 a 6 horas por día trabajando junto con el
departamento de arte sobre los storyboards y los modelos dejados por
Kubrick.
El Director de Fotografía polaco Janusz Kaminski, colaborador de
Spielberg en "La Lista de Schindler" y "...Ryan" tuvo mucha participación,
junto al director en la supervisión de los efectos visuales. "La
película tiene tres aspectos distintivos" explica Kaminski. "en términos
de iluminación: el primer acto es estéril, algo clínico; el segundo
acto tiene algo de aventura y acción; y el tercero es extremadamente
emocional e innovador en términos de drama. Yo trabajo siguiendo el
guión muy de cerca, figurándome lo que el escritor esta diciendo, y así
poder reflejarlo en my luz y mi fotografía." No podemos dejar afuera la siempre fiel participación del maestro John
Williams, compositor oficial de Spielberg y George Lucas. Williams
nos brinda una música mucho mas minimalista, en la que sobresalen el
sonido del piano y una pequeña orquesta de cuerdas, quizá un quinteto.
Con el antecedente de haber sido nominado a un Oscar a los 12 años, por
la película Sexto Sentido, Haley Joel Osment interpreta en A.I. otro
tipo de chico llamativo. este esta hecho de silicona y microchips. Según
el joven actor, "nos pusimos de acuerdo con Steven para destacar el
costado mas humano y menos mecánico de David. Pero lo mas difícil fue
nunca pestañear durante la película."
Jude Law, otro nominado por su trabajo en El talentoso Mr. Ripley fue
convocado para el dificultoso rol de Gigolo Joe, un love mecha, es
decir, un taxi boy robot. La actriz australiana Frances O'Connor (Mansfield Park) y el
norteamericano Sam Robards (Belleza Americana) fueron elegidos para los
roles de Monica y Henry Swinton, los padres de David, mientras que el
niño Jake Thomas interpreta a su odiosos hermano de carne y hueso. Otros
papel importante es interpretados por William Hurt, mientras que Robin
Williams y Meryl Streep prestan sus voces.
La principal virtud de Spielberg parece ser el respeto por el público.
En este caso nos cuenta un cuento de hadas inteligente y adulto, sin
criticar a nadie. Es un maravilloso contador de historias, queda clara la esencia de lo que le interesa
de una historia y lo ejecuta con respeto, entusiasmo y energía. Tiene la
fortuna de que lo que el piensa y lo que el quiere trasmitir con sus
historias, es lo que la gente quiere recibir. Al finalizar la visión de la película esperé a que pasaran todos los
títulos para ver el ansiado mensaje que hago extensivo humildemente
desde aquí. "Dedicado a Stanley Kubrick"
Esta brillante pieza que sigue a El Padrino (1972), nos sitúa en medio de
dos generaciones de poder sucesivo en la familia Corleone. En la segunda parte Parte
su director, Francis Ford Coppola, nos cuenta dos historias: las
raíces y el crecimiento de un joven Don Vito Corleone, interpretado
magistralmente por Robert De Niro, y el ascenso de Michael (Al Pacino)
como el nuevo Don.
Según Coppola, quien junto a Mario Puzzo, el autor de la novela,
escribió el guión de El Padrino parte II, "Siempre quise escribir un
guión que contase la historia de un padre y un hijo a la misma edad, a
la vez, en acción paralela, interrelacionando a los dos personales.
Completar un retrato de Marlon Brando, creado solo dos años antes, no
fue una limitación para Robert De Niro, ganador del Oscar al mejor actor
de reparto. "En cierto modo, me gustó el desafío de tener que
conectarme, ver algo hacia atrás, y a su vez hacia
adelante."
Para hacer el papel de Brando en su juventud, Coppola tenía su ojo en
Robert De Niro, a quien había conocido en el casting de la primera
parte. "Lo que veía en Bobby -cuenta Coppola- mas que al joven Brando,
era al joven Corleone".
Con una videocámara, bastante sofisticada para la época, De Niro y
algunos integrantes del equipo entraron al cine y filmaron todas las
partes de Brando. "Luego las pasé en mi casa una y otra vez y las
estudie exhaustivamente" dice De Niro. Como practicamente todas las líneas de diálogo de su personaje eran en italiano, De Niro viajo a Sicilia por tres semanas. "Estuve mucho con la
gente del lugar. Fue una ventaja decirles que estaba trabajando para El
Padrino 2. Por supuesto, todos conocían la primera parte."
La expansión de Vito en el Barrio Little Italy, en New York -el barrio
donde De Niro se crió en realidad- es contrapuesta por la lenta
desintegración; la energía y el éxito por el dolor y el fracaso. Si el
joven Vito era el amanecer, Michael es la cercanía de la noche. Para
Pacino, "En esta película se ve la decadencia de Michael y todo su
entorno."
Coppola llevó a todo el elenco a vivir la finca de los Corleone, en
Toahoe, Nevada. Allí realizó intensivos ensayos, en donde tenía a los
actores improvisando todo el día. Para Talia Shire (Connie Corleone)
"Eso creó un vínculo increíble entre nosotros, realmente nos hizo sentir
como una familia, la intimidad, el hecho de vivir todos juntos en la
misma casa.
El estilo de Francis Ford Coppola para contar un asesinato, esta ligado
siempre a los detalles, "Es como contar una pequeña historia -dice
Coppola-, algo para despegarse de los otros asesinatos en otras
películas. El detalle de la lámpara en el asesinato de Vito a Fanucci es
un ejemplo. La violencia deja de ser tan horrible de presenciar cuando
le das un toque de excentricidad. Entonces, pasa a ser memorable".
PRECAUCION
¡No leer los siguientes párrafos si no se ha visto la película y se tiene interés en verla!
Mario Puzzo no quería que Fredo Corleone fuera asesinado, pero Coppola
estaba convencido, "Así que le dije "ok, lo matamos, pero solo después
que muera su madre" -dice Puzzo. "Pensaba que de esa manera el público,
podría perdonarle a Michael el asesinato de su hermano". Pacino venera a Coppola recordando "Una secuencia que creo que ha sido
hermosamente dirigida; cuando Michael esta sentado en su gran sillón y
llega su hermana a rogarle por Fredo para que lo deje entrar nuevamente a
la Familia. En la siguiente escena, durante el funeral de su madre,
Michael ve a Fredo y lo abraza, y a la típica manera de El Padrino, le
da una mirada por encima a su hombre fuerte, Al Neri, ordenándole la
muerte de su hermano... guau, eso es Francis a su máxima potencia.
Impredecible y hermoso".
Toda la historia de Fredo fue muy delicada para el director, la idea de
Fredo como traidor. Para su muerte, Coppola utilizó una vivencia de su
propia infancia, "De niño, cuando yo iba a pescar, rezaba un ave María y
siempre sacaba muchos peces, a diferencia de quienes iban conmigo.
Fredo también lo hace. Ese es el tipo de excentricidades de las que
hablaba antes. Fredo esta en su bote pescando con Al Neri, y entonces...
"Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros... ¡bang!".
Luego de la primera parte, Coppola recibió críticas sobre como
vanagloriaban a los criminales y a los asesinos. Con la segunda parte,
vemos a un Michael Corleone muy solitario, con fantasmas en su cabeza.
"Sino -Dice Coppola-, fíjense en el último plano de la película. Eso lo
dice, todo, para mí era el final."
Luego de su estreno, El Padrino parte II no provocó demasiada algarabía,
pero a medida que pasaban los meses, a la gente le empezó a gustar mas,
incluso mas que la primera. A fin de año, con todos los Oscars ganados,
Coppola realmente se sorprendió.
Pero la historia no termina ahí, sino 16 años después...
Dirección: Francis Ford Coppola Ficha Técnica: IMDB
La Sombra del Vampiro, segundo largometraje de Elias Merhige nos muestra
lo que nunca se vio de la legendaria obra de Murnau, Nosferatu (1922).
Con un Willem Dafoe maravilloso, nominado al Oscar por su papel de Max
Schreck -al actor que interpretó al Conde Orlock en la original
Nosferatu- y un John Malkovich que acertadamente roza la sobreactuación,
la película nos muestra a Schreck como un verdadero vampiro que
desapareció misteriosamente al finalizar el rodaje.
Con un
maquillaje increíble (también nominado), Dafoe muestra una inigualable
expresión de soledad, tristeza, maldad y espíritu animal en sus ojos,
así como el rudo acento de Europa oriental, una marcada respiración y el
uso de sus larguísimas uñas como índice de su ansiedad, en síntesis, un
verdadero "No Muerto". Todas estas herramientas, manejadas por Dafoe de
una manera magistral, ponen en evidencia un solo error: actuar
infinitamente mejor que Schreck.
El rol de Friedrich Wilhem Murnau (1888 - 1931) uno de los padres del
expresionismo alemán, es interpretado por el siempre admirado John
Malkovich. Apasionado, director extremista, obsesivo, sutilmente
homosexual, desesperado por defender su obra tal como fue concebida,
Malkovich nos muestra a un Murnau capaz de "sacrificar" -literalmente- a
la script girl en favor de la película.
En tiempos en que las palabras "Acción" y "Corten", no existían, Murnau, a sabiendas de que el protagonista de su película
es un verdadero vampiro, le miente a su equipo diciendo que Max Schreck
"es un actor de método que trabajo con Stanislavsky en Rusia, y que va a
llegar al set "metido" en su personaje, con maquillaje incluido y exige
que lo llamen como su personaje, Conde Orlock". El método de Schreck
llega al extremo de beber la sangre del Director de Fotografía hasta el
punto de necesitar un reemplazo, y su principal motivación, es el cuello
de la diva, que le será entregado el ultimo día de filmación.
Algunos dicen que Schreck desapareció al finalizar el rodaje de
Nosferatu, otros que vivió hasta 1936 y trabajó en 20 películas mas, y
otros que no existió tal Max Schreck y que fue el mismo Murnau quien
realmente hizo el papel de Orlock y él mismo era un vampiro. Lo único
cierto es que Murnau sí hizo de doble de Schreck en algunas tomas, pero
por una cuestión de tiempos del rodaje.
La Sombra del Vampiro, una película mas del género "Cine dentro del
Cine" es especial para cinéfilos y amantes del cine clásico (producida
por Nicholas Cage, amante del expresionismo alemán) pero no excluye a
quienes no vieron el Nosferatu original, el padre de los films de
vampiros. Elias Merhige nos brinda un testimonio de amor por el cine, un
juego de luces y sombras magnífico, una obra con una fidelidad histórica
muy real (a tal punto que usaron una cámara perteneciente a Murnau). En
definitiva, una película que ningún amante del cine debe dejar de ver.
Cuando hablamos de "películas de mafia", inmediatamente nos vienen a la
cabeza Coppola, Scorsese, o De Palma, que en general nos muestran el
ascenso y el éxito de verdaderos peces gordos de la mafia italoamericana
o latina. En el caso de Donnie Brasco, nuestro guía por el submundo es
nada menos que Al Pacino, pero no en el papel del superpoderoso Michael
Corleone, o el ambicioso Tony Montana, sino como el Zurdo Ben Ruggerio,
un perdedor absoluto dentro de su "familia".
Donnie Brasco está basada en la verdadera historia del
agente del FBI Joe Pistone (Johnny Depp), quien se infiltró a la mafia
de Nueva York al final de los años 70. Joe, a quien se le conocía como
"Donnie Brasco", hizo su papel de manera tan efectiva que ascendió de
manera sorprendente, ocupando un lugar privilegiado cerca de su jefe
Sonny Black (Michael Madsen). Pero, a medida que pasaba el tiempo con
miembros de la Mafia, se iba pareciendo mas a ellos. O mejor dicho,
como le aclara a su mujer (Anne Heche), "No me parezco a ellos, yo soy
ellos". Y esto, no estaba en los planes del FBI.
Mike Newell, el director de Cuatro Bodas y un Funeral, nos muestra su
clara y válida influencia de los tres directores de descendencia
italiana antes nombrados. Con una grandiosa dirección de actores, una
jugosa banda de sonido, y un correcto manejo de las cámaras, Brasco deja
muy mal parado al FBI y, al mejor estilo Coppola, reivindica a algunos
criminales.
Tal vez lo más impresionante que Newell ha hecho en Donnie Brasco es
sacarle una actuación atípica a Al Pacino. Acostumbrados a verlo siempre
al mando, siempre con el poder bajo el brazo, esta vez nos muestra a un
tipo cabizbajo, sin la valentía para decirle a su jefe todo lo que
siente, y constantemente humillado por sus pares. Solo ejerce poder
sobre su esposa, ya que ni siquiera puede hacerlo con su hijo. Para algunos, un gran actor es aquel
que puede transmitirle al espectador, aquello que está pensando o
sintiendo sin la necesidad de decir una palabra. En este caso, Johnny
Depp desenfunda una catarata de emociones casi sin hablar. ¿Y qué decir
de su acento italiano? Muy contagioso.
La relación maestro-discipulo entre Donnie y Lefty se transforma
rápidamente en padre - hijo, llegando a escenas muy emocionantes. El rol
importante que Donnie comienza a ocupar dentro de la "familia" va de la
mano con el que ocupa en la vida de Lefty. De esa manera, si termina con
su misión, y es "sacado" de la mafia, claramente será el Zurdo el
responsable por esa gran metida de pata. Este es el principal conflicto
del personaje de Brasco, o en sus propias palabras, "es como si yo mismo
pusiera la bala en su cabeza."
Aunque Donnie Brasco está ubicada en un medio de crimen y violencia -muy
bien manejados por Newell-, la película trata realmente acerca de la
familia y las relaciones; no solo entre Lefty y Donnie, sino también el
de este con su esposa (Anne Heche) e hijas. Un padre absolutamente
ausente sin alternativa, una esposa egoísta -comprensible en algún
punto- y tres hijas mujeres en el medio de esta batalla. Los personajes secundarios están correctamente estereotipados. Michael
Madsen se revela como un severo jefe mafioso, que
intimida con su sola presencia y su tono de voz. Bruno Kirby -el joven
Clemenza en El Padrino Parte II- y James Russo -La Novena Puerta-
integran el resto de la pandilla. En síntesis, música disco, sacos de
cuero, interesantes opciones de dirección y sobre todo, excelentes
actuaciones hacen de Brasco, una película altamente recomendable.
A 32 años del bebé de Rosemary, Roman Polansky no teme en volver a
invocar a Satanás y en volver a meter a su esposa en el medio. Esta vez,
con detectivescos aires de policial negro, y cambiando New York por
España, Francia y Portugal, nos vuelve a mostrar en La última puerta (en
realidad, es la novena) su estupendo manejo del suspenso. Lo cual no es
poco en el cine actual.
De por sí, lo que el protagonista hace para comer, es
sumamente atractivo. Johnny Depp es Dean Corso, un especie de detective
literario, mezcla de joven intelectual y mercenario. Su
trabajo, en la teoría es manejar los intereses de fanáticos
coleccionistas de libros antiguos y esencialmente caros. Su único
fin es lucrar con la diferencia que pueda hacer entre sus adinerados
clientes. Uno de ellos es Frank Langella, un profesor amante de Lucifer
que posee toda una biblioteca dedicada a ese personaje. Su objetivo es completar una trilogía de libros llamados "Las nueve
puertas del reino de las sombras" y para eso le fantan dos.
De esta manera, Corso viajará por Europa -en especial Francia y España,
de donde provienen gran parte de los inversores del film-, correrá
muchos peligros, verá varios cadáveres y se relacionará, con distinta
intensidad, con algunas mujeres muy misteriosas. Tratándose de una
"historia de detectives", no es conveniente revelar mas.
Es una pena que el cine no pueda todavía transmitir olores, ya que de
seguro la película se disfrutaría de otra manera pudiendo percibir el
aroma de la gran cantidad de bibliotecas misteriosas que aparecen en el film. Como casi siempre, Depp sobresale del resto por su gran desempeño, pero
Langella tiene lo suyo...esa voz al teléfono mete miedo. La fotografía, la música, y las locaciones son de lo mas disfrutable, así como también la atmósfera de misterio e intrigra permanentes.
Cálida, amada Y brutalmente violenta. El misericordioso retrato de una
familia de rituales y de honor. Una mirada profunda a los caudillos del
crimen. El hito de El Padrino trajo al mundo una crónica sin precedentes
del asenso de una familia siciliana al dominio del mundo de los
gángsters. Caracterizada por la revista Time como "Lo que el viento se
llevó" a la italiana, esta obra de dirigida magistralmente por Francis
Ford Coppola contó con un elenco que -en su mayoría novatos- pasaría a
la historia: Al Pacino, James Caan, Robert Duvall, Diane Keaton, y Talia
Shire. El papel de El Padrino, Don Vito Corleone, fue interpretado
magníficamente por Marlon Brando.
Según Francis Ford Coppola, "Mi primer contacto con El Padrino fue en el
New York Times, donde noté un aviso de un libro llamado The Godfather,
de Mario Puzzo, con el llamativo logo del titiritero en su tapa". Peter Bart, Vicepresidente de producción de Paramount, dice: "Sam
Peckinpah, un veterano de estas lides, quería dirigir la película. Sam
podía contar los cadáveres, "75 de esos vagos aniquilados en tan solo 20
minutos" decía. En cambio Francis no quería ningún tipo de violencia,
solo una crónica costumbrista de una familia italiana dentro del
capitalismo americano." Según Robert Evans, el productor de la película,
"El Estudio no quería a Coppola, nosotros lo impusimos porque era un
italiano de segunda generación, el único en toda la industria en ese
momento. Las películas de mafia hasta el momento no habían funcionado
porque las escribían y las dirigían judíos. Queríamos oler a spaguetti, y
solo un italiano podía hacerlo".
La Paramount no quería usar un presupuesto muy alto, probablemente por
eso contrataron a Coppola, un joven con problemas monetarios que fue
absorbido por el estudio. Iban a ambientar el film en los '70 para que
fuera realmente barata (1 millón y medio de dólares). La intención era
aprovechar el cuarto de hora de la novela y sacarla rápido. Pero a
Coppola esto no lo convencía, "En el guión, incluso había hippies. Yo
dije que había que ambientarla en los '40. Fue todo un problema, debido
al bajo presupuesto."
Había tres actores que tenían pasta para interpretar a Vito Corleone:
George Scott, Laurence Olivier y Marlon Brando. Pero para el Estudio,
Brando representaba varios problemas: era demasiado joven para el papel,
no era italiano y, debido a su fama de extremadamente complicado, nadie
quería trabajar con él. "En Paramount me sacaron a patadas cuando solo
contemplé esa opción. Igualmente, lo intenté -dice Coppola. El contacto
fue a través de Mario Puzzo. Fuimos a casa de Brando con una cámara de
16 mm. Marlon agarró servilletas de papel y se las puso en su boca,
"tiene que parecer un bulldog" decía. Además tiene que hablar con esa
voz rasposa... eso fue shockeante. Les mostré la cinta a los de
Paramount y dijeron "Increíble..."
Para el rol de Michael Corleone, querían usar a Robert Redford, Warren
Beatty o Ryan O'Neill, y Coppola les dijo "no me parecen muy italianos,
debemos ver la marca de Sicilia en su rostro. Sugerí a Al Pacino, que
era totalmente desconocido. Yo sabía que no lo querían, pero insistí.
Las pruebas no sirvieron de mucho. Me dijeron que era muy zaparrastroso,
que parecía una rata de canaleta y que no daba para hacer de estudiante
universitario. Entonces lo lleve a la peluquería y le dije al peluquero
"quiero que le haga un corte de pelo, tiene que volver a la
universidad". Alguien le susurró al peluquero que era el tipo que iba a
hacer de Michael Corleone en El Padrino y al peluquero le dio un infarto (literalmente). Lo llevaron al hospital y otro tuvo que terminar el
corte. En el estudio dijeron "se ve espantoso, parece un bicho". Yo me
cansé y les dije : "Yo soy el director, así que si no lo puedo usar, me
voy", y Robert Evans, el director de producción de Paramount me repondió
"Bueno, usen al enano." Coppola llamó al enano -Al Pacino- quien ya
había leído el libro, para una audición.
Para Pacino, "Fue un shock, aunque Francis no fuese un director
conocido. Mis emociones estaban mezcladas. Estaba excitado porque era un
proyecto enorme, pero la realidad de interpretar ese papel me
asustaba."
Otro que fue sometido a interminables pruebas fue James Caan, en el
papel de Sonny: "Un día me llama Francis -cuenta Caan- y me dice que
quería que hiciera una prueba. Otra mas! Yo ya estaba cansado de tantas
vueltas con El Padrino, además quería trabajar ya y tenía una película
en vista. Finalmente fui a Paramount e hice pruebas para prácticamente
todos los personajes, estaba asqueado y les dije "métanse la película en
el culo" y me fui a Chicago a filmar otra película". Talia Shire, la hermana de Coppola, interpreta a Connie Corleone:
"Cuando le pedí a Francis participar de la audición, se negó, no quería
tener un problema con el estudio, su trabajo no estaba seguro y lo único
que le faltaba era poner a su hermana en la película." Luego de tantas
pruebas, la producción aceptó el elenco propuesto por Coppola pero no
fue gratis: habían gastado 400 mil dólares que pudieron haber ahorrado
si hacían caso a los pedidos del director desde el principio.
Según Francis Ford Coppola, la luz debía ocultar los ojos de Don
Corleone, creando una sensación siniestra, manteniendo los interiores
oscuros. "Los ojos son un espejo del alma -dice Grodon Willis, director
de fotografía de El Padrino-, por eso los ojos de Don Corleone no debian
verse. Cuando eso se empezó a ver en la pantalla los que estaban
acostumbrados a ver películas de Doris Day se aterraron. Al Estudio
tampoco le gustaba en absoluto. Veían la misma escena una y otra vez y
no veían a nadie, solo siluetas. No lo supieron apreciar y ese fue el
primer síntoma por el que querían echar a Francis, pero ¡Ya habíamos
empezado el rodaje!"
El Padrino tiene muchas escenas de violencia, pero una de las que se
destaca es el asesinato de Sonny Corleone en el puesto del peaje,
inspirada en la extraordinaria matanza de Bonnie and Clyde, la película
de Arthur Penn. Sonny era un personaje tan fuerte que sus enemigos no
dejarían ninguna chance de dejarlo con vida, por eso la extrema
violencia de la escena. Para James Caan todo era desmesurado. "En esa
escena estaba muerto de miedo, me cosieron como 150 cohetes en el traje.
"Hey, ¡Que divertido es el cine!" pensaba yo. Tenía una cantidad
increíble de cables que me salían de la pierna y los tipos de los
efectos tenían un tablero con los contactos. De lo único que me acuerdo
es al jefe del equipo diciendo "Hice no sé cuantas películas y nunca le
puse tantos cohetes a nadie". Me alegró mucho oír eso." La escena de la cabeza del caballo en la cama fue muy polémica, la gente
parecía sorprenderse mas por el hecho de que hubiera una cabeza de
caballo a que hubiera 3 docenas de personas brutalmente asesinadas en la
película.
"El estudio no quería filmar la muerte de Corleone -cuenta Coppola. Solo
querían un funeral y listo. Un día, nos estabamos por ir a comer, se
estaba yendo la luz y Brando me dijo "intentemos algo, un jueguito que
hago con los niños". Puse dos cámaras en el jardín y Marlon hizo un
juego con su nieto en la ficción, en el que realmente lo asustó, el nene
se puso a llorar. Luego, Vito lo consuela y después se cae desplomado,
muerto. Esa escena nunca se habría filmado de no ser por él.
Junto a Rick, el personaje de Humphrey Bogart en Casablanca, Don Vito
Corleone de Marlon Brando debe ser el personaje más imitado en la
historia del cine. Líneas de diálogo como "Le haré una oferta que no
podrá rechazar", han obtenido status de leyenda. En cuanto a Michael Corleone, su transformación de "chico universitario
inocente" a "el nuevo Don Corleone" se liga directamente a la tragedia
Shakespeariana o Griega. Finalmente, este hombre que decía ser diferente
del resto de su familia, se vuelve más rudo que su propio padre. Para
Al Pacino, su personaje de Michael "es el más dominante de
todos los que actué y supongo que si soy recordado de alguna manera,
probablemente será por este personaje."
El escritor de la novela, Mario Puzzo, defiende a sus personajes y a su
obra describiéndola como "una gran combinación, una historia familiar y
una historia criminal. Muchas veces vemos a los personajes como buena
gente, como buenos padres de familia, buenos tipos, excepto que cometían
asesinatos de vez en cuando".
Cuando pasan los títulos finales de El Padrino, solo una parte de la
historia ha sido contada. La última imagen que vemos, el gesto de
sorpresa de Kay (Diane Keaton) al ver como le cierran la puerta en la
cara para venerar a su joven esposo, el nuevo Padrino. Estos dos planos,
acompañados por la inolvidable composición de Nino Rota, nos deja una
cicatriz que solo El Padrino parte 2, podrá curar. Raramente se puede decir que una película define un género, pero nunca
será mas cierto que en el caso de El Padrino. Desde entonces, todas las
películas de gángsters -desde Buenos Muchachos, Casino,
Scraface, Los Intocables y Carlito´s Way, Perros de La
Calle, Pulp Fiction, Miller´s Crossing, Donnie Brasco, entre otras- han sido juzgadas por los
standarts marcados por la obra de Coppola.
"En realidad -dice Coppola- nadie sabe si una película es buena o mala,
salvo si pasa la prueba del tiempo, ahí sabremos si es grande o no."
Dirección: Francis Ford Coppola Ficha Técnica: IMDB